Diciembre 24, 2008

solsticio

Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie… No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma.
Rainer María Rilke – Cartas a un joven poeta

Esta entrada lleva ya demasiado tiempo en borrador. Demasiado tiempo tratando de buscar un sentido para mí en las palabras de Rilke. Supongo que porque la respuesta que una y otra vez encontraba no acababa de gustarme. Quizá el solsticio me haya abierto un poco los ojos respecto a algunas cosas. A pensar que tampoco hay nada de malo en las etapas que se abren y se cierran. Y por eso al fin me he decidido a entrar por aquí y ponerle un sobre a esta carta abierta.

Buscando mi lugar en el mundo comenzó como terapia y como un reto. Terapia para no dejarme dentro algunas cosas que me hacían pensar y que en aquel momento no quería o sabía decir a nadie. Reto para intentar establecer una rutina haciendo algo que me encanta, escribir, y que, por unas cosas o por otras siempre acababa dejando de lado. Lamentablemente hoy no es ni una cosa ni otra. Y tampoco es descabellado pensar en ponerle un punto final.

No se me dan demasiado bien las despedidas, no sé si volveré a escribir en este lugar y/o bajo este nombre. Seguiré leyéndoos y seguiré firmando. No creo que os resulte muy difícil reconocerme ;) .

Un beso. Feliz navidad

When your Mind’s Made Up – Once OST

Septiembre 25, 2008

ir hacia las olas

No sabría explicarlo muy bien, pero sólo sé una cosa. A veces todo lo que uno necesita es una chispa para entender los sentimientos. Un momento de lucidez. Un instante para comprender qué significa ese dolor repentino en la boca del estómago. Un segundo para interpretar unas ganas súbitas de llenar unos hombros de besos.

Hace tan solo quince días estaba en la orilla del mar. Mirando al infinito con mi corazón en la mano. Jugando con un músculo que antaño bombeó vida, pero que entonces estaba herido, marchito, en carne viva. En el fondo y sin saberlo esperando a ir hacia las olas.

Y, anteayer como quien dice, el mar llegó con fuerza. Y unos ojos traviesos se llevaron ese pedazo de mí. Le quitaron las telarañas y me devolvieron otro trozo de carne distinto. Y vivo.

Hacía tiempo que no me levantaba de la cama con los ojos brillantes. Y nunca me había encontrado mirando embobado una imagen en una pantalla. Hacía mucho que no me despertaba siendo uno y queriendo ser dos. Comprendiendo, que algunas de las cosas que había imaginado en sueños también se podían hacer realidad.

Y descubriendo cada día cómo se me antoja pintar unos ojos de risa y darle un nuevo significado a algunas palabras, mientras espero sin miedo (no se puede tener miedo a aquello que se quiere ;) ) a ir hacia las olas.

Septiembre 10, 2008

supongamos

Supongamos que alguien descubre, por casualidad o empecinamiento, la solución a las grandes preguntas: qué es la vida, de dónde venimos, a dónde vamos, para qué estamos aquí. Supongamos que las respuestas han estado todo el tiempo frente a las narices de cualquiera: en la interpretación de las nubes, en el dibujo de las huellas dactilares de un niño, en un grano de café. Supongamos que las respuestas halladas dan satisfacción a todos los hombres: a los que razonan y a los que sienten, a los que confían y a los que niegan, a todos. Imaginemos que La Verdad nos ilumina de una vez y para siempre. ¿Qué pasaría entonces? ¿La noticia aparecería en la tapa del Clarín? ¿Deberíamos no ir a trabajar al día siguiente? ¿Los abogados dejarían de lado sus trapicheos? ¿Alguien haría otra película genial? ¿Ella me querría? Si la respuesta es no, la filosofía me amarga.

Ciento cincuenta de mortadela. Primera parte y segunda parte de un libro de cuentos en 150 palabras. Impresionantes. Sólo esperemos que no demore tanto la próxima entrega ;) .

Septiembre 7, 2008

Sólo mientras tanto

“Vuelves, día de siempre,
rompiendo el aire justamente donde
el aire había crecido como muros.”

Ver atardecer en medio de un campo calcinado. Bailar al son de un grillo afónico. Salir a correr por el Camino, aunque llueve. Aunque abres los ojos y el agua no te deja ver. O precisamente por eso. Nadar hasta que no tienes fuerza ni para salir de la piscina. Descubrir que la gente se casa. En facebook. Llamar a un amigo y notar cómo algo se ha roto. Ver fotos de entonces y recordar otros (ni mejores ni peores) tiempos. Escuchar canciones que dibujan una sonrisa, y otras que forman un nudo en el estómago.

Comprobar que en tu ciudad ya no hay biblioteca pública. Buscar de nuevo en la estantería. Recorrer las antologías del tocayo. Volver a echarle un ojo a Salinas. Reir a carcajadas con un universo que gira a lomos de una tortuga gigante y donde los dioses rompen las ventanas de las casas de los ateos.

Darle una colleja al enano. Abrazar a la vieja y notar como se pierde entre mis brazos. Reírme un rato con el viejo. Disfrutar como si fuera el último verano.

Hacer como que no me cuesta horrores juntar cuatro frases con algo de sentido. Tratar de encajar algún verso suelto. Empezar cosas y terminar otras. Encontrar pedazos al mundo.

Sólo mientras tanto.

atardecer
Una foto de Jule Berlin en flickr

Agosto 27, 2008

deimos

Algunas veces notas como la melodía que hasta hace un rato tocabas a la perfección comienza a desafinar. Cómo miras en los ojos de otra persona y no encuentras reflejada la figura que éstos ven en ti. Te das cuenta de cómo esas piedras que encajan perfectamente en un futuro comienzan a desmoronarse. Tropiezas en una piedrecita del camino, y te caes.

Algunas veces te sientes valiente. Y te enfrentas a eso. Paras y comienzas de nuevo. Te miras al espejo, dibujas una sonrisa y te reconoces. Juntas los pedazos y vuelves a construir el corazón. Y tiras p’alante.

Otras veces no.

Otras veces simplemente huyes de la casa en llamas. O, peor aún, comienzas a correr en círculos. Justo hasta que despiertas confuso, preguntándote cómo y por qué.

Así que me temo que Septiembre me encontrará con la mirada distraida. Reconstruyendo. Buscando explicaciones. Evitando excusas. Enfrentándome a deimos.

(con alguna nueva canción en mi banda sonora)

Agosto 12, 2008

can

Lo he vuelto a ver en la entrada de un blog y he vuelto a buscar aquella otra versión, y a leer aquella historia (y a echar alguna lagrimilla…)

Agosto 4, 2008

pintando en las paredes

Flower Power

Ya conocía la obra de este tipo, lo que no sabía es que tenía sitio web donde publicaba sus trabajos.

Realmente curiosa la “tienda” online.

Julio 28, 2008

la última lección

Me ocurre con frecuencia. Me paso el día picoteando (y digo bien: picoteando, pocas veces leyendo, mirando, escuchando) cosas por Internet y luego olvido dónde las he visto.

Esta vez no será así. Esta vez quiero acordarme de lo que vi. De que hubo una vez que pasé una tarde con la boca abierta escuchando las lecciones sobre la vida que había dejado un tipo que acababa de morir.

Por si tenéis un rato (y no hay problema con el inglés ;) ):

Julio 26, 2008

juntando pedazos

Nadie dijo que fuera fácil. No creo que nadie esté preparado para perder la partida. No creo que nadie sea capaz de que le rompan el alma de un guantazo y agacharse, y recoger los pedazos, y juntarlos de un día para otro.

Te prometo todo el tiempo que quieras haciendo mi papel. El del repartidor de consejos, el que te dirá que mires hacia dentro y construyas. No que te veas en el espejo y te juntes de nuevo. Sino que (re)construyas algo más. Algo mejor (aún).

Aunque en el fondo le dé la razón el poeta en suburbia y sepa de lo necesario de aferrarse a un abrazo para subsistir al vértigo. Aunque a veces éste abrazo se marche caprichoso y deje el alma desnuda en manos de la locura. Aunque vuelva sólo cuando sienta que ha llegado el momento. O aunque no vuelva jamás. Aunque sólo sea para esperar atento a que otro abrazo llegue lleno de luz. Y junte los pedazos. Y cure.

The voice of a broken heart

The voice of a broken heart, de WolfSoul en flickr

Julio 12, 2008

Volver

Sólo puedo decir que han sido cuatro meses raros, muy raros. Sólo puedo pensar en cómo se desarrolló todo y concluir que quizá haya sido para bien.

En estos cuatro meses aprendí un poco del amor, del trabajo, de la muerte, otro poco sobre mí. Y como decía aquel tipo en aquella serie, inevitablemente, me perdí un poco a mí mismo en el camino. Llevaba demasiado tiempo sin leer algo que me moviese por dentro. Mucho sin escuchar música que me hiciese tararear. Y, para que negarlo, llevaba demasiado tiempo intentando que todo encajase en mi cabeza para escribir algo que me saliese de dentro. Fingiendo no escuchar las voces que me pinchaban porque me estaba volviendo perezoso. Sólo intentando sentir esa necesidad. Como antes.

No sé si fue la solución más fácil. No sé si es un paso atrás. Pero el caso es que di una vuelta por los cuatro lugares que me llevo en el recuerdo (la calle de abrazados, la plaza de la sorpresa, la esquina del primer beso y el paseo del adios), guardé mis cosas en la misma bolsa de deportes con la que me bajé de la estación hace casi nueve años y dije adios. Adios al lugar donde entonces fui y hola al lugar de donde vine. Como si viviera caminando en círculos.

Así que llevo unos días mirando con ojos de chiquillo las calles que casi había conseguido olvidar, y tratando de retomar algunos de las malas costumbres que perdí en este tiempo.

Va a ser un verano interesante. Lo presiento ;) .

De cero otra vez

(De cero otra vez, una imagen de Emilia Garassino en Flickr)